Cuando las sagradas escrituras hablan del nuevo nacimiento, no se refiere a experiencias religiosas tradicionales, donde el elemento determinante no es una nueva vida. La salvación eterna no esta determinada por las practicas, costumbres, retos o ceremonias religiosas.
Hay mucha confusión en los creyentes, en este sentido hay muchas personas que con ayuno, vestimenta, lenguaje y otras características pero en el ejercicio de la vida diaria, no dan clara evidencia de una transformación, que hagan de su conducta relacional, una marca distinguible de la presencia de Dios. Una genuina transformación es lo que necesitamos para que el mundo vea y sepa que se puede experimentar una nueva vida, dejando todo atrás lo que de alguna manera nos daño y deformo la imagen de Dios en nosotros. Se trata de transformación no de religión.
La transformación establecerá siempre la diferencia entre costumbres, tradiciones y el poder y la presencia del espíritu de Dios plasmando la presencia de Cristo, haciéndonos radicalmente diferentes y dignos de ser tierra deseable donde brota leche y miel!!
